Anécdotas de la Copa América

Estamos admirando un fútbol más vertiginoso en la Copa América 2016. El estado físico de los jugadores es elogiado como las ganas y bravuras de las escuadras por salir airosas y la ejemplar presencia de los hinchas en este certamen, que reúne a diez selecciones de la Conmebol y seis de la Concacaf.

Hoy nos alejaremos de los sistemas, tácticas y de las estrategias que imponen los entrenadores a sus pupilos dentro del terreno de juego e iremos a memorizar cinco de las miles de anécdotas maravillosas y que bien pueden ser parte de la cultura del fútbol a nivel ecuménico. Veamos:

  • En 1919 en un encuentro de desempate entre Brasil y Uruguay se jugaron 150 minutos, porque cada tiempo suplementario era de 30 minutos, por lo que bien puede considerarse el partido más largo de la historia del balompié.
  • En 1922 en el partido Argentina-Paraguay y jugándose 79 minutos, el árbitro dio un penal a la albiceleste que fue protestado; el lanzamiento fue ejecutado solo con la presencia del golero guaraní ya que sus compañeros se retiraron al vestuario y no volvieron.
  • En 1937 ya existían los cambios, pero no aparecían las bancas para los reservas. Los jugadores a un borde de la cancha y muchos de ellos fumando, observaban el desenlace del encuentro.
  • En 1967, Venezuela actuó en su primer partido vistiendo los colores del cuadro de Peñarol de Uruguay, la razón: chilenos y venezolanos tenían indumentarias similares. La solución: ir a un camerino del estadio Centenario y tomar las camisetas peñarolenses.
  • En 1959 apareció en la lid de la Copa América una estrella gigante en el cielo futbolístico, todo un crack, señor y goleador irresistible en el área rival, su nombre para recordarlo siempre: el ecuatoriano Alberto Spencer (O)